28.6.11

Blogseba


Hace tiempo que el Blogseba se ha convertido en una página de referencia para mí. Uno de esos sitios en los que entretenerme y curiosear, nada más entrar a la red. Antes casi que las noticias.
Aquí, todos cojeamos del mismo pié. Mantener al día un blog es duro y eso lo sé. Desde que hice el lavado de cara al mío, me he dado cuenta de que es fácil olvidarse de que tienes un sitio propio en el que contar tus cosas, y la página se convierte un poco en la tortuga que tienes cuando eres pequeño y no recuerdas si le has echado comida. A Joseba, Blogseba, no le pasa eso. Y lo admiro.
Este sitio es un auténtico cajón de sastre. Hay mucha gente que hace blogs especializados, algo que también tiene tela. Supongo que el Blogseba, en el fondo, refleja la personalidad de su amo: alguien inquieto, que no para un segundo, y a quién le inquieta, en el amplio sentido de la palabra lo que ocurra en el mundo. Desde el cine, a la música, los viajes, a lo que está ocurriendo.
Tiene un gran sentido del humor, cínico y mordaz a veces. No se corta. Como él dice, si algo me interesa, te lo cuento. Un blog envidiable y cómo os he dicho, una visita obligada para mí, desde que el ordenador empieza a arrancar.
Pasen y vean la edición de verano!!!



Eres la leche!!!


Hace calor. Mucho calor. Se podría decir, citando a ese genio que es Chiquito de la Calzada, que las ranas tienen que salir con cantimplora. Apetece piscina o playa y aunque tuve mi dosis este fin de semana, para los que tenemos que trabajar y no tenemos vacaciones, los días se vuelven largos.
Fue en uno de esos días en los que el termómetro empezaba a subir, cuando surgió la idea: un concurso para todos, sencillo… Y refrescante. Hoy voy a hablaros del primer concurso de fotografía con el móvil de Cucumelo.
La idea comenzó como una pequeña locura que os implicara por primera vez a vosotros. Existen muchos concursos de verano, y casi todos desaparecen en cuanto llega septiembre y caen en el olvido. En Cucumelo, queremos ir un poco más allá y ofreceros algo distinto cada vez que lleguen las temperaturas altas. Lo único que os pedimos es que saquéis la foto con el móvil. El resto se irá viendo…
En esta ocasión, nuestro objeto fetiche van a ser los tetrabricks. De leche, de vino, de leche de soja, que últimamente está tan de moda, zumos… No nos importan los colores ni tamaños. No somos tetrabrickofobos. Algo fresquito, por favor. Aunque también hay caldo de pollo en tetrabrick, claro. Y puestos a ser originales…
No os pedimos nada extraño, bricks a parte. El cómo aparezca el tetrabrick, si queréis maquillarlo o no, o el cómo aparezcáis vosotros mismos, lo dejamos a vuestra cuenta. Lo único que pedimos, es que la foto esté hecha desde un móvil y que seáis amigos de Cucumelo en Facebook. Nada más.
Os invitamos a que compartáis la idea con vuestros amigos y así, aumentemos la familia. Nos encantaría. Además, así hay más emoción, ¿No? El plazo para enviar vuestras maravillas empieza el día uno, y estamos desando verlas. Y el premio es lo más: un kit de supervivencia Cucumelo y una fabulosa Smartbox a cuenta de la casa. Mola, ¿Eh?
A partir de aquí, la pelota está en vuestro tejado. Esperamos tener una buena colección de fotografías.  Recordad, que entrar en un spa con una camiseta de Cucumelo es algo que no tiene precio.



Como diría la Lola... Si me queréis ANIMARSUS!!!


22.6.11

La era del Cucumelo...




Han sido días raros. Precisamente esa fue la canción que empezó el concierto de Vetusta Morla en Madrid el pasado sábado. Ahí se cuajaron las nuevas historias de Cucumelo, precisamente.
Os debía una explicación. He pasado una buena temporada desaparecida por una buena razón. Es como si hubiera estado de parto realmente. Un parto que ha durado unos meses, pero que me ha dejado un bebé sano y guapo. Se llama Cucumelo Design y tiene ya más de cien padrinos. Nunca le había dedicado unas líneas aquí y creo que se las merece. A fin de cuentas, es mi pequeño.
La historia comienza hace más de dos meses. Concretamente, según el ticket de compra, el catorce de abril. ¿Porqué me acuerdo? Ese día estaba comprando pantalones con Pablo, haciendo a mi cabeza sudar, buscando un buen nombre para un estudio de diseño, mi proyecto de fin de carrera. Fue entonces, mientras Pablo estaba en el probador, cuando tuve el momento de lucidez.
Abrí la puerta del probador y encontrándome a mi chico casi en calzoncillos, dije: “¡Cucumelo! ¡Se va a llamar Cucumelo!” La puerta estaba abierta. Pablo, perplejo. “¿Qué?” , me dice. Cucumelo no es una palabra fácil. Divertida, tal vez, pero no se escucha todos los días, eso está claro. ¿Cómo llegó la inspiración? Mi muso fue Andrés Calamaro. En su canción “Los Chicos”, mencionan el cucumelo. Es un hongo alucinógeno argentino. Tenía material para empezar. Y mucho. Pero me faltaba eso, lo más importante: un nombre. Sin quererlo, había puesto el primer ladrillo en el camino de baldosas amarillas (y sin quererlo, mi cabeza vuelve al sábado). Sólo tenía que seguirlo.


¿El resto? Muchísimo esfuerzo. Ya sois unos cuantos los que habéis visto los videos del canal de Youtube (que llego a censurarlos por tema de derechos musicales), el trabajo, la web… Somos ya una pequeña familia.
Me dejé la piel, en serio. No fue un parto fácil. Hubo dudas, noches en vela y mucho esfuerzo. Sudor: a litros. ¿Lágrimas? Quizá alguna, no os lo discuto. Dicen que todo el mundo tiene derecho a quince minutos de fama. Bien, yo me conformé con cinco.
Cinco fueron los minutos que duró la presentación en sociedad de Cucumelo Design en ESNE. El tiempo justo. Quise sorprender a todo el mundo y me centré en lo audiovisual: tres videos. Palabras, las justas. Que las imágenes hablaran por si solas.
El colofón final fue el spot, que podéis ver en mi Facebook, con los Cucumelos Viajeros, a los que quiero saludar y agradecer todo y más sus fotografías. “Queremos tener amigos en todo el mundo”, decía el spot. Y los tenemos. En tres continentes, al menos. Y os invito a apuntaros a todos.
Nada más que decir, por ahora. Gracias, quizá. Muchísimas gracias a todos. Mi cabeza vuelve a estar entre Copenhage y Quito, Ecuador, de la cuadratura del círculo de Vetusta Morla. ¿Queréis otra canción cojonuda del grupo? Lo que te hace grande. Y ahora, lo que me hace grande, sois vosotros. Otra vez: gracias.
Chicos, esto continúa. Va a ser un verano cargado de sorpresas. No quiero avanzaros demasiado. Podéis pasaros por el tarro de moscas de Pablo. Ahí tenéis algunas pistas. Supongo que algunos habréis visto ya Limbo 2.0: la espera…



Bueno… Es sólo la punta del iceberg. Esperad más. Mucho más.